Cómo guardar alfombras sin que se dañen

A vivid display of handmade traditional carpets with intricate patterns showing cultural craftsmanship.

Guardar alfombras de forma adecuada es esencial para preservar su belleza, textura y funcionalidad a lo largo del tiempo. Tanto si deseas almacenar una alfombra durante el verano, mientras redecoras tu hogar, o simplemente para cambiar de estilo según la estación, es importante seguir ciertos pasos para evitar que se deteriore por humedad, polvo, plagas o deformaciones.

En este artículo, te guiaremos paso a paso sobre cómo guardar alfombras sin que se dañen, teniendo en cuenta las características de cada tipo de alfombra y la época del año en la que nos encontramos.

Limpieza profunda antes de guardar

El primer paso imprescindible es limpiar bien la alfombra antes de guardarla. Una alfombra sucia almacenada durante meses puede convertirse en un paraíso para los ácaros, bacterias y polillas. Además, el polvo y las manchas tienden a fijarse más con el paso del tiempo, dificultando su limpieza posterior.

¿Cómo limpiar tu alfombra?

Foto vía Pexels

Antes de continuar te diremos que tenemos un apartado en la web dedicado a este asunto de la limpieza ya que es una pregunta que nos realizan nuestros clientes muy a menudo, y la respuesta es: depende del material de la alfombra. Pero te resumimos la respuesta general a continuación:

  1. Aspirado completo: Pasa la aspiradora por ambos lados, insistiendo en las zonas más transitadas.
  2. Manchas localizadas: Si hay manchas, aunque dependerá del material de la alfombra, en general, los pasos a seguir son: limpiar lo antes posible la mancha, antes de que se seque. Si no es posible,hay que cepillarla para intentar desincrustar lo máximo que se pueda.  Acto seguido, debemos realizar una prueba de color en la zona menos visible de la alfombra con el producto de limpieza que vayamos a utilizar. Una vez hayamos comprobado que el producto funciona, aplicamos un poco de agua tibia con esponja presionando sin frotar. En este momento es importante tener claro que hay que secar la alfombra a fondo con paños absorbentes o con secador a temperatura suave (especialmente importante si estamos tratando de limpiar una alfombra de lana, como la alfombra Sweden. Debemos evitar empapar su base o estructura), y, por último, cepillar suavemente la zona que estuvo manchada para volver a levantar el pelo de la alfombra.
  3. Limpieza en seco o profesional: Para alfombras delicadas o de gran tamaño, valora llevarlas a una tintorería especializada o contratar un servicio profesional.

Si tienes dudas puedes escribirnos a info@mundoalfombra.com o llamarnos al 966108464 y te atenderemos con mucho gusto.

Secado completo para evitar moho y malos olores

Cuando tenemos claro que queremos guardar una alfombra, la tentación de hacerlo rápido puede ser grande, pero, como dice el dicho: «las prisas no son buenas consejeras«, y si nos dejamos llevar por la premura, podemos encontrarnos con ese gran enemigo de las alfombras llamado humedad.

Es vital asegurarse de que la alfombra esté completamente seca, tras haberla limpiado como te hemos explicado en los dos pasos anteriores, antes de enrollarla. Por tanto:

  • Si la has limpiado con agua o algún producto líquido, colócala en una zona ventilada y sombreada.
  • Evita la exposición directa al sol durante muchas horas, ya que puede decolorar los tejidos, especialmente en alfombras sintéticas como las alfombras infantiles, cuyos colores vibrantes podrían apagarse.

Enrollar correctamente (nunca doblar)

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Ya lo hemos mencionado en este artículo pero nos parece lo suficientemente importante como para dedicarle una sección completa a esta recomendación para saber cómo guardar alfombras: nunca debes doblar una alfombra para guardarla, ya que las fibras pueden quebrarse y formarse marcas permanentes. Lo ideal es enrollarla con el pelo hacia adentro (si eres cliente nuestro, te habrás fijado que es así como las enviamos). 🙂

¿Y por qué es mejor así? Porque además de evitar que se formen marcas por un mal doblamiento, de esta manera protegerás su parte visible y decorativa del polvo y la luz.

Además, es aconsejable realizar el proceso de manera uniforme, es decir, intentando mantener en todo momento la alfombra recta y evitando mantener una excesiva tensión, ya que un exceso de fuerza al enrollarla también podría dañar o deformar sus fibras.

Proteger con una funda o envoltorio adecuado

Una vez limpia, seca y enrollada, la alfombra debe envolverse con materiales que permitan la ventilación y la protejan de polvo, humedad y plagas.

¿Qué puedes usar?

  • Tela de algodón o sábanas viejas: Lo ideal para permitir que la alfombra “respire”.
  • Papel Kraft o plástico perforado: Si buscas mayor protección, asegúrate de hacerle agujeros para evitar condensación.
  • Tubos de cartón: Está opción es ideal si se trata de una alfombra grande. Se trataría de colocar un tubo de cartón en el centro para ayudar a su enrollado de manera más segura y consistente.

Elegir un lugar adecuado para almacenarla

Puede parecer una cuestión baladí, pero lo cierto es que la ubicación es tan importante como el modo de envolver la alfombra. El lugar ideal debe ser:

  • Seco: La humedad ambiente puede dañar incluso alfombras sintéticas.
  • Oscuro o poco expuesto a la luz directa: Así se evita la decoloración.
  • Limpio y ventilado: Para prevenir el ataque de polillas o roedores.

Además, en la medida de lo posible, evita guardar la alfombra directamente sobre el suelo. Colócala sobre una repisa elevada, encima de palets de madera o estanterías, nunca pongas objetos pesados encima del rollo, y si puedes elegir, es mejor almacenar la alfombra en vertical, de esta manera, es menos propensa a sufrir deformaciones.

Usar productos anti-polilla (sin contacto directo)

Las polillas pueden causar verdaderos estragos, especialmente en alfombras de lana o fibras naturales. Para protegerlas:

  • Coloca bolsitas de lavanda, cedro o alcanfor cerca de la alfombra, pero sin que toquen directamente el tejido.
  • Si lo prefieres, utiliza productos antipolillas comerciales, colocándolos dentro de la funda o cerca del rollo.

Revisar la alfombra cada cierto tiempo

Aunque la alfombra esté bien guardada, conviene hacer una revisión cada dos o tres meses, especialmente si planeas almacenarla por más de una temporada.

  • Comprueba si hay signos de humedad, moho, olor raro o presencia de insectos.
  • Si todo está en orden, puedes volver a enrollarla; si notas algo inusual, ventílala al aire libre y limpia si es necesario.

Las alfombras también son para el verano

Alfombra de fibras vegetales, modelo Allegro.

No queremos terminar este artículo sin hacer hincapié en que, aunque al llegar el verano, muchas personas tienden a enrollar sus alfombras y guardarlas hasta que regresen los meses fríos, no todas las viviendas tienen que optar por dejar su alfombra encerrada durante meses. Una alfombra no es solo un complemento de temporada. De hecho, en función de su material y su ubicación, puede convertirse en una gran aliada durante los meses más cálidos.

Sus fibras, incluso en verano, pueden ayudar a regular la temperatura del suelo, reduciendo el impacto térmico en estancias soleadas. Por ejemplo, una alfombra situada en una habitación muy luminosa recibirá buena parte de los rayos del sol, pero almacenará menos calor que una superficie dura como el parquet. Este aislamiento natural puede refrescar el ambiente y, además, proteger los suelos más delicados de la decoloración solar. Las alfombras que mejor funcionan para estos menesteres son las alfombras de lana y las alfombras de fibras vegetales, es decir, las alfombras de materiales naturales.

Pero si aun así decides enrollar tus alfombras porque crees que son demasiado gruesas, o te gusta cambiar la decoración según la época del año, esperamos que este artículo te haya resultado útil. Para cualquier cuestión extra nos encontrarás en mundoalfombra.com

Imagen portada | by Diego F. Parra via pexels

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